La crisis en el bolsillo de la gente y en tiempo real
- Editorial Tobel
- hace 5 días
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Preocupación en el gobierno y en el sector productivo y laboral. ¿Devaluación, tarifazos y más ajuste a jubilados y trabajadores?.

La situación política y económica se encuentra en un punto de extrema debilidad. El panorama es delicado. La urgente necesidad del gobierno de Milei de salir a buscar dólares al FMI marca el alto nivel de riesgo por el que atraviesa el país. El endeudamiento solicitado -20.000 millones de dólares al FMI y 5.000 más requerido a otros organismos internacionales- es la muestra palmaria de la crisis de la que es víctima la población, el sector productivo y laboral. El bolsillo de la gente está hablando y no precisamente bien de la salud de la política económica. No por casualidad el consumo masivo cayó un 13,9%.
El modelo financiero diseñado por Milei y Caputo, basado en la especulación financiera, el famoso carry trade, en tan sólo 15 días se devoró 1.600 millones del Banco Central. Y todo indica que la sangría, esos dólares que pone la gente, el ciudadano de a pie, el que produce y trabaja honradamente -de ahí sale el dinero en general- continuará. La apreciación de peso lleva a que sectores de la economía reclamen una devaluación. Es lo que sugiere también el FMI para permitir un mejor grado de competitividad en cuanto a exportaciones se refiere.
Paralelamente, producto de la indiscriminada política de apertura de importaciones -países como EE.UU, vale recordar, aumentan aranceles a importaciones- que permite el libre ingreso de productos, importadores adeudan cerca de 27.000 millones de dólares. ¿De dónde va a salir si no es del bolsillo de la gente?
Otra arista que revela la crisis que padece la población se registra en que la compra por delivery descendió 28%, en bebidas 21% y un 20% en transporte. La gente viaja menos porque también se cayó el nivel de empleo. En lo que va de los 15 meses del actual modelo, la desocupación pasó del 5,7% en diciembre 2023 al 6,9% en la actualidad.
Donde sí hay mejor consumo es en electrodomésticos, 13%. En tanto, automóviles subieron las ventas un 70% y viajes 74%.
Sobre este último rubro, viajes, la preocupación de la ultraderecha gobernante no es menor. Salieron del país poco más de 5.500 millones de dólares a raíz de este andamiaje.
Mientras esto sucede, la inflación en pesos promete una nueva suba; alrededor del 3% para marzo. La inflación en dólares casi la duplica.
La urgencia en volverse a endeudar para tapar deudas revela el fracaso del modelo imperante. Esto lo leen analistas nacionales e internacionales. Y también hacen la lectura los benditos mercados que han comenzado a retirar los pesos del sistema para llevarse dólares. De 33.000 millones de dólares depositados en bancos, según indicó el Banco Central, los privados retiraron más de 80%.
La fiesta tiene final cantado. Los que la pasaron bien, se están yendo. Están cambiando pesos por dólares. Los que se quedan, el ciudadano de a pie, el que produce, el que abre las persianas del comercio barrial todos los días, el que trabaja, sufre y padece la crisis en primera persona. Devaluación, nuevos tarifazos, reforma laboral -más trabajo precarizado con menores ingresos-, más daños a jubilados y despidos son parte del menú que quedará para después de las elecciones.
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